Historia

Alejandro Rodríguez Rodríguez, creador de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional.

Aspectos importantes:

A principios de 1917, don Alejandro presentó su proyecto de crear una Institución de solidaridad económica y social que sería la salvación de las familias costarricenses vinculadas al trabajo de la educación, a la Asociación de Inspectores y visitadores de Escuelas, organismo asesor de la Secretaría de Educación Pública. El proyecto fue revisado minuciosamente por esta Asociación, de manera que, como pretendía su creador, fuera viable y previsor, tanto por la claridad del texto como por la bondad de sus prescripciones.

El mismo contenía una mutualidad cuyo régimen estuviera a cargo exclusivo de los asociados con independencia administrativa absoluta de los organismos del Estado, porque se trataba de un fondo proveniente del aporte de los trabajadores de la educación. Se entenderá ahora, por qué al morir un educador se entregaba a su familia o beneficiarios la póliza conformada por el aporte de un colón, que gustosamente entregaba cada asociado.

El proyecto para crear la Ley de Socorro Mutuo del Personal Docente, fue presentado al Congreso Constitucional por medio del Diputado Fernando Guerrero y los pasos y esfuerzos de don Alejandro en pos de lograr la institución social, solidaria, protectora de la familia, quedaron maravillosamente plasmada el 24 de diciembre de 1920.

Providencialmente correspondió a dos grandes costarricenses, don Julio Acosta García, Presidente de la República y a don Miguel Obregón Lizano, Secretario de Educación, ambos Beneméritos de la Patria, rubricar el "ejecútese" de tan extraordinaria legislación social.

En 1920 cuando se aprobó la Ley que constituía la actual Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, los trabajadores del ramo eran 2.000 (dos mil). Cada uno aportaba un colón, pero al fallecer, su familia o beneficiarios recibían ¢2.000 (dos mil colones), es decir, sus compañeros de gremio de hecho les "obsequiaban" ¢1.999 (mil novecientos noventa y nueve colones). Como veremos, la póliza actualmente sigue tan barata que casi se mantiene esa enorme diferencia porcentual en favor de los legatarios, es decir, el trabajador de la educación no aporta durante toda su vida ni siquiera 5% (un cinco por ciento) del monto de la póliza que se entrega a los legatarios, quienes, en virtud de la solidaridad real concebida en la Ley, reciben de parte de todos los asociados activos de la Institución

Resulta asombrosa la previsión de los educadores de Costa Rica, quienes dirigidos por el maestro Alejandro Rodríguez, se anticiparon a la Ley del Banco de Seguros, presentada al Congreso por don Tomás Soley Güell y aprobada en 1924. Ya las familias de los trabajadores de la educación tenían su institución aseguradora desde hacía cuatro años. Esto supone una excepcional previsión y organización gremial que implicaba la realización y aplicación práctica de tres valores humanos que, desde nuestra perspectiva actual, deslumbran, porque demuestran la eficiencia con que el Magisterio enfrentó la crisis social y económica de los inicios del siglo XX.

La indemnización del monto de las pólizas ha salido exclusivamente del bolsillo de los trabajadores de la educación. Un pequeño sacrificio actual para proteger el futuro de los seres queridos. En 1920, un colón para recibir dos mil colones, en la actualidad ¢11.860 (once mil ochocientos sesenta colones) para recibir ¢23.000.000,00 (veintitrés millones de colones).

Don Tomás Soley Güell, don Ricardo Jiménez y el Congreso Constitucional, conocedores de los altos valores que caracterizaron a la Sociedad de Seguros concebida por don Alejandro Rodríguez, la exceptuaron de la Ley del Monopolio, en el artículo 1º de esa Ley, naturalmente a solicitud de los maestros. Excepción que realza la comprensión y plena aceptación de la Sociedad al ser exceptuada de tan importante monopolio para el país, en aquellos tiempos.

Para resaltar aún más la valiosa aportación de don Alejandro Rodríguez, considérese que se adelantó por más de veinte años a la legislación social de Costa Rica de la década de los cuarenta: la Caja Costarricense de Seguro Social, sistemas de pensiones, el Código de Trabajo y en general, todas las garantías que hoy distinguen a nuestro país. Sin duda fue un gran visionario al adelantarse más de dos décadas a esa legislación nacional, incluso a la Caja de Ahorro y Préstamos de la ANDE.

La MUTUALIDAD asume como propia la causa del hermano, del colega, sin importar el puesto que ocupe en el sistema educativo. Tanto el humilde jardinero como el señor Ministro, pagan la misma cuota y reciben el mismo beneficio.

A partir de 1968 por una reforma a la Ley original, la Junta Directiva de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional empezó a integrarse con representantes de las asociaciones gremiales del magisterio y así obtener mayor independencia del Estado, como lo pretendió don Alejandro: en dicha Junta Directiva están tres representantes de la Asociación Nacional de Educadores, uno de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza, dos de la Asociación de Educadores Pensionados, uno de la Asociación Sindical de Profesores y Funcionarios Universitarios, y sólo uno de los reincorporados, nombrado por el Ministerio de Educación

El lema del proyecto fueron las palabras del escritor Alejandro Dumas "Uno para todos y todos para uno" y lo convirtió en un principio eficaz y eficiente entre los trabajadores de la Educación.